Es importante dejar claro ante todo que la masa jamás se siente satisfecha. Mientras le quede alguien que engullir, mostrará su apetito. Que siga mostrándolo una vez que haya absorvido en sí a todos es algo que nadie puede afirmar con certeza, aunque es muy probable. Hay cierta impotencia en sus esfuerzos por perdurar. La única vía prometedora en este sentido es la formación de masas dobles, proceso en el que una masa se compara a otra. Cuanto más se aproximen en fuerza e intensidad, más posibilidades tendrán de seguir con vida ambas masas, que se miden entre sí.
( Masa y poder, Elías Canetti)
( Masa y poder, Elías Canetti)
